SEX-CASTING

Es la grabación mediante la webcam de contenido sexual y difundirlo mediante el e-mail o cualquiera de los medios disponibles en las redes sociales. Un factor común a todas estas situaciones es que se dan por el uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Aunque claro, lo primero que seguramente te viene a la cabeza es ¿Cómo se te puede ocurrir mandar una foto tuya en plan sexy (o desnudo/a) a otra persona? ¿Cómo puedes estar seguro/a que no se difundirá por ahí?

La respuesta es fácil y complicada al mismo tiempo. Tenemos que centrarnos en que estamos tratando con adolescente, los cuales tienen en común una serie de características que los hacen vulnerables al sexting. Por un lado necesitan hacerse notar y pertenecer a un grupo, verse reafirmados, están en el despertar sexual y por otro lado hay que sumarle que el adolescente no tiene nociones claras de las múltiples ramificaciones que tienen las consecuencias de sus acciones. Si a todo esto lo aderezamos con la incapacidad general que tienen de no ver el peligro, tenemos el cóctel perfecto para la realización del sexting o el sex-casting.

Además hay que tener en cuenta que no son conscientes de la importancia de la privacidad, y que en el momento que envías algo por sms, mms, e-mail, o cualquier otro medio, pierdes el control absoluto sobre ello. Control que creen poseer ya que están tan acostumbrados a oír aquello de que son «Nativos Digitales», que se creen ser los «reyes digitales», y si encima sus padres no saben ni encender un ordenador… tienen la ilusión de tener todo bajo su control.

Pero a pesar de todo esto, puede que te estés preguntando (según tu edad, claro), ¿como una chica de 14 años se le ocurre mandarle una foto de si misma medio desnuda a un chico por muy novio que sean?, cuando hace tan solo 25 años, una niña de 14 años se hubiese muerto de la vergüenza tan solo con insinuarle esta posibilidad. ¿Qué ha cambiado?

Ha cambiado la educación. No tanto la de los padres (que también) como la educación global que les dan los medios de comunicación, que son al fin y al cabo los que más tiempo pasan con los niños. La sexualidad (entre la que se incluye la desnudez) ha perdido el aire de privacidad (incluso tabú) que tenía, para convertirse en algo banal o incluso en moneda de cambio. Se ve constantemente como aireando a los cuatro vientos tu cuerpo o tus encuentros sexuales, te puedes hacer con una posición privilegiada en la sociedad, donde obtener reconocimiento, dinero y fama.

Y no creas que estoy hablando de casos aislados. Según datos que se pueden consultar en INTECO, en España un 8,1% de menores entre 10-16 años declara haber recibido en su móvil fotos o vídeos de chicos/as conocidos en una postura sexy. En EE.UU., el 4% de los niños de 12 años han recibido un mensaje con imágenes de desnudos o semi-desnudos de una persona que conocen, a los 16 años ya son el 20% y a los 17 años suben hasta el 30%.

Como se ve no es algo que esté pasándole a unos cuantos niños, sino que es algo que va en aumento y que tiene un serio peligro cuando el sexting o el sex-casting sirven de trampolín para el ciberbullying o la sextorsión. Los cuales pueden provocar serios problemas psicológicos en la víctima, adolescente que por vergüenza no acude a pedir ayuda a sus padres o tutores. Y puede llegar a casos extremos como le ocurrió a Hope Witsell, una chica de 13 años de Florida que hizo sexting que sirvió para iniciar el ciberbullying que la llevó al suicidio. En pocas palabras, envió una foto enseñando los pechos a un chico que le gustaba y esa foto acabó circulando en su colegio y en internet, lo que le produjo vejaciones, humillaciones, etc, como consecuencia en cuestión de semanas se suicidó. Pocas palabras para una historia que nunca debió haber ocurrido.

¿Y como podemos hacer frente a esto? pues como con casi todo en esta sociedad, con educación a través de la información. No es cuestión de prohibir a un adolescente que envíe fotos suyas sexy -la prohibición nunca ha funcionado-, sino bajarlo de su pedestal de «Nativo Digital» y enseñarle las consecuencias de perder el control de una imagen suya en situación comprometida y de lo fácil que es perder dicho control.

¿Y con los adultos? En principio es tan simple como hacerles entender que si la foto de contenido sexual que envían, no les importaría absolutamente nada que estuviese expuesta en su trabajo o pegada a la entrada de su casa… pues adelante, que la envíe.

https://nohayrealidad.blogspot.com/2011/03/nuevos-peligros-para-los-adolescentes.html

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