BINGE-WATCHING

Binge- watching, Binge-viewing o Marathon-viewing son expresiones inglesas que vienen a significar el consumo masivo de forma continuada de capítulos de series de televisión en formato digital en una plataforma de baja demanda, o bien, a veces en DVD.

Debido a este fenómeno social, las Industrias del entretenimiento están investigando cómo afectan el consumo masivo de éstas y cómo adaptarse a los espectadores para que las estructuras narrativas sigan siendo impactantes y llamativas.

Debido a encuestas que se han realizado en 2017 de Deloitte, el 73% de los estadounidenses mayores de 14 años han consumido maratones de series de forma asidua. Ya en el 2016 se publicó un estudio por la Pontificia Universidad Católica de Chile en el que el 87,3% de los participantes chilenos habían visto al menos una vez al año una maratón de series de tv, y el 30,6% lo habían hecho al menos una vez a la semana.

Cambio del modelo

Durante el anterior siglo los telespectadores estaban obligados a encender sus televisores para consumir sus programas y series favoritos a una hora y días determinados. Con la llegada de las tecnologías digitales, cualquiera puede consumir contenido televisivo en cualquier dispositivo a cualquier hora y día; al no haber restricciones el espectador ha pasado a tener el control de cuándo, cómo y dónde lo disfruta, por lo que la demanda es más amplia y los contenidos más diversos y numerosos.

 El 65,3% de las personas que participaron en un estudio de Chile practican el fenómeno de la maratón de series porque les ayuda a crear un vínculo con la historia y los personajes; mientras que el 57,2% les ayuda a seguir los argumentos complejos.

Historia del término

El término inglés fue acuñado ya en 1990 para definir la práctica de ver varios capítulos seguidos, o incluso, de temporadas completas de las series en DVD.  Pero este término no estuvo formalizado coloquialmente hasta la segunda década del S.XXI debido a que se puso de moda referirse a esta práctica entre los estudiantes universitarios de Estados Unidos con las nuevas plataformas digitales como Hulu o Netflix. Tal fue el boom que lo adoptaron en seguida éstas, siendo primero Netflix en el 2013. 

Críticas

El Binge-watching ha recibido fuertes críticas al fomentar una vida no saludable como el sedentarismo, romper con los hábitos del sueño y aumentar la posibilidad de obesidad.

 Un estudio realizado por la Universidad de Texas en Austin encontró que el fenómeno del Binge-watching es utilizado por un número alto de personas que sufren estrés, depresión y ansiedad y lo consumen por periodos más largos de tiempo que las personas que no padecen de estas características. Esto no quiere decir que cualquier persona que practica el binge-watching tenga o vaya a tener depresión u otra alteración psicológica, pero que sí es una vía de escape para los que la padecen.

 El 20% de los participantes de los estudios realizados expresan arrepentimiento por invertir su tiempo en ver tantos capítulos seguidos. También se reflexiona sobre cómo el ser humano debido a este fenómeno refleja en su vida diaria el impulso de querer las cosas impulsivamente, sin postegarse y a veces sin esfuerzo.

 Esta práctica se vincula la mayoría de las veces al miedo de quedarse fuera en las conversaciones con otras personas al igual que se comenta un concierto, un debate político y/o las películas y las series; por lo tanto, ese miedo que se le conoce con el término de FOMO (en inglés fear of missing out) está muy unido a fomentar esta práctica ya incluso por estrechar lazos sociales y vínculos afectivos si son muy seguidores de una serie en cuestión o por seguir la moda de las masas, y de esta manera no sentirse excluido. Además, que cada vez es una práctica más común comentarla en las redes sociales y así se completa aún más el ciclo social de dispositivo digitales.

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