2020/04 – Onlyfans: la red social de sexo que triunfa en cuarentena

LUIGI BENEDICTO BORGES16 ABR. 2020

¿Qué es Onlyfans? La pregunta se ha multiplicado exponencialmente en este mes de confinamiento por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Desde los grupos de Whatsapp y Telegram hasta las entradas de Forocoches, pasando por programas de televisión como La Resistencia de David Broncano, se hacen la misma cuestión. Precisamente en en el programa de Movistar, la reconocida actriz porno Apolonia Lapiedra anunciaba que se apartaba del Cine X tradicional para centrarse en esta página web. «Ahora estoy súper súper concentrada con eso. Ahí estoy dándolo todo», explicaba.

Onlyfans es una plataforma social británica fundada en 2016 que, pese a su inrrupción repentina en España, espoleada por actrices como la propia Lapiedra o Liz Rainbow o por famosas televisivas como Patricia Steisy (concursante de Mujeres y hombres y viceversa y Supervivientes 2018), cuenta ya con cerca de ocho millones de usuarios, de los que 70.000 son creadores. Porque más allá de las caras (y cuerpos) conocidos, el gran atractivo de esta web, también disponible como aplicación de dispositivos móviles, es poder ver al vecino o vecina de al lado en poses provocativas, que pueden ir incluso más allá… previo paso por caja. El dinero abre paso a fotos de desnudos sin censura y vídeos sexuales de todo tipo, ya que la plataforma permite la pornografía mientras ésta haya sido creada por el propio usuario.

«Me va súper bien. Tengo los fieles que cada mes se registran y con los que mantengo largas conversaciones por el chat. Y luego están los esporádicos, que me piden que les haga algún tipo de vídeo que les interesa ver o los que no me hablan. Sólo entran a ver los vídeos y ya», explica la actriz de cine pornográfico Carolina Abril (Santa Cruz de Tenerife, 1992). Con cerca de una década de trabajo en la industria, donde ha rodado con las principales productores y los actores más reconocidos (Rocco Siffredi, Nacho Vidal…), la que fuera portada de la recordada revista Interviú en diciembre de 2015 reconoce que la autoproducción de contenido va hacerle «cuesta arriba» la vuelta al porno convencional. «Por un lado, sí, porque son tus propios vídeos y ganas dinero de ellos. En los rodajes acudes, trabajas, te pagan y te vas. Y ya no sacas más provecho de la escena que has grabado».

Mientras en otras páginas web que monetizan su material piden que el desnudo se justifique para su publicación, como es el caso de Patreon, en Onlyfans el sexo es el motor principal (aunque también sea utilizada por deportistas, nutricionistas y modelos convencionales). Ese afán exhibicionista presente entre muchos usuarios de redes sociales como Facebook o Tik Tok se convierte en suculentos ingresos en su interior. Es más, tanto Twitter como Instragram funcionan como plataforma publicitaria para los usuarios de la plataforma, lugar de caza de posibles interesados en ver imágenes que van más allá de lo que se puede lucir en las stories. Reddit también es otro caladero de posibles clientes, gracias a sus distintos grupos de variada temática en los que es posible publicar gifs mostrando las virtudes de cada usuario de Onlyfans a modo de cebo. A cambio, quienes decidan dar el paso y pagar por ver el material de una determinada persona puede acogerse a distintas tarifas: desde suscripciones mensuales entre 5 y 20 euros hasta los 45 que se suelen cobrar por poder acceder a contenido VIP personalizados. Los ingresos mensuales de los creadores de contenido más activos pueden llegar a los 5.000 euros… o incluso los 50.000 cuando se consigue un público a escala mundial.

«Fui camgirl durante cinco años. Mi mes de mayores ingresos fue de 50.000 dólares (45.500 euros), y mi puesto más alto fue el 7º, lo que significa que gané la séptima mayor cantidad de dinero ese mes. Fui, en su momento, una de las camgirls en activo más conocidas, si no la que más gracias al contenido viral. Mi ingreso promedio por hora fue de 200 dólares (182 euros). Llegar allí no fue fácil y tomó un montón de errores y trabajo, así que espero que esto te ayude», detalla Aella (@Aellagirl en las redes), una joven de 27 años que creció en una familia de cristianos evangélicos fundamentalistas en Idaho (Estados Unidos) y, tras perder su fe y ser expulsada de la universidad, se convirtió en una reconocida webcamer rodando para distintas plataformas, entre ellas Onlyfans. Sola, o en compañía de amigos y amigas, arrasó. Tras su éxito, ha montado varios proyectos (documentales, juegos de cartas… ) y da consejos a los interesados en meterse en dicho mundo. Gente que, como ella, prefieren grabarse en el salón de su casa antes que «recurrir a trabajos de mierda que incluyen fábricas sin ventanas y despertadores que suenan a las 4 de la mañana». Aún mantiene su rincón en Onlyfans y en su web se pueden encontrar guías sobre qué cámaras utilizar, la mejor forma de iluminar los planos, cuál es la mejor estrategia comercial, qué trucos psicológicos ayudan a lidiar con la carga emocional o cómo pagar impuestos.

«A no ser que sean actores y actrices amateur que no se dediquen 100% a ello, no creo que nadie te responda cuánto ingresa al mes», bromea Abril, que ha notado que el tráfico ha aumentado con la crisis del Covid-19: «creo que esto del confinamiento da mucho tiempo libre en casa y la temperatura sube… Jijiji. Yo soy una de ellas, desde que empezó esto me masturbo más», asegura. La plataforma se queda con el 20% de los ingresos de cada usuario.

Para producir, aparte de falta de pudor, tampoco es necesario un gran despliegue técnico ni mucha maña con las nuevas tecnologías o el autobombo. «Yo no me complico», dice la intérprete canaria. «Uso mi móvil, un IPhone 11 Pro que tiene una cámara buenísima y con él me grabo. La publicidad que hago de la cuenta siempre está en mi biografía de Twitter para que la pueda ver todo el mundo y aveces, cuando subo contenido nuevo, publico un tuit o una historia para que los fans puedan saber cuando subo contenido nuevo. Los que aún no están registrados claro», explica.

La plataforma ha logrado, por tanto, algo que parecía imposible hace muy poco: que la gente pague en internet por ver fotografía. Una especie de muro de pago para contenido X que, no obstante, sufre los mismos problemas que otros gremios. El principal de ellos es la piratería. El pasado mes de marzo, se produjo una filtración masiva de más de 1,5 terabites de contenido explícito, lo que supone más de tres millones de fotografía y 800 horas de vídeo. Internet sigue teniendo aún puntos oscuros que desnudan hasta a los menos pudorosos.

Fuente: https://www.elmundo.es/metropoli/otros-planes/2020/04/16/5e95ac18fc6c83a21c8b45e7.html

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