2020/01 – Cómo saber si soy adicto a Internet y a las redes sociales

Ponte en situación: estás en un restaurante con tu pareja, con amigos o con familiares, traen la comida que vais a degustar en unos segundos y de pronto… «No toquéis nada que voy a hacer una foto». ¿Quién quiere inmortalizar la mesa repleta de ricos platos? ¿Es tu mejor amigo? ¿Tu madre? o… ¿Has sido tú? Como esta, millones de situaciones en las que la cámara de un móvil interrumpe para inmortalizar lo que tenemos ante nuestros ojos. Es muy común querer parar ciertos momentos para tirar una fotografía que después estará puesta en Instagram, Twitter o Facebook desvelando, incluso, la ubicación donde ha tenido lugar el encuentro. Esto que les ocurre a muchas personas, de tener la necesidad de colgar todo en Internet, no es solo un vicio a las redes sociales, es también una obligación emocional que les hace sentir que pertenecen a un grupo o comunidad. «Tanto si compartes información en tus perfiles sociales como si la recibes, es muy posible que sientas que eres importante para alguna persona a la que sigues o con la que tienes contacto a través de las redes», cuenta Eduardo Llamazares, Doctor en Fisioterapia y «coach».

Y aunque los llamados influencers pueden tener algo que ver en esto de querer «presumir» de lo que hacemos, Eduardo Llamazares desvía la atención de estas personalidades, y apunta a uno mismo: «Es más fácil culpar a los demás que aceptar una adicción y comenzar un proceso ‘ detox‘. Cada uno decide a quién seguir y, más importante aún, cómo interpretar lo que comparte esa persona a la que sigue», cuenta. Sin embargo, confiesa que ciertos perfiles sí que influyen en nuestra vida de uno u otro modo. «Muchas veces, la idea de que los influencers tienen una vida idílica no surge de ellos, que tienen como labor compartir parte de su vida y publicitar lo que se les paga. Somos nosotros los que extrapolamos aquello que vemos en sus perfiles, suponiendo que cosas que nadie ha confirmado», alerta el experto.

Internet motiva las hormonas de la felicidad

Las redes sociales han pasado de ser una herramienta de contacto a pasar a ser un lugar donde presumir de aquello que hacemos, que vivimos, que tenemos. Es por ello que mientras muchos las usan como fuente de inspiración para descubrir nuevos restaurantes, viajar, o conocer tendencias de moda y belleza, entre muchas corrientes, otros encuentran el apoyo y reconocimiento que buscan, y eso tiene mucho que ver con los «likes» y comentarios que reciben a través de sus perfiles en Internet. «Cuando un hábito te ayuda a cubrir ciertas necesidades es muy fácil que se convierta en adicción porque necesitas compartir cada vez más para sentir ese reconocimiento y, por lo tanto, permanecer más tiempo en estas plataformas», afirma Llamazares.

Así pondrás límite al uso de las redes sociales – Fotolia

Cómo poner límite al vicio de las redes sociales

Si compartir tu vida en las redes sociales te hace sentir bien, no tiene por qué ser una señal de alarma. Pero, tal y como apunta Eduardo Llamazares, esto comienza a ser un problema si se dejan de hacer cosas que antes eran prioritarias. «La solución es buscar otras formas de generar esas hormonas que tan bien nos hacen sentir. Es importante poner límites al tiempo que se utilizan (cada vez hay más herramientas que avisan del tiempo de uso de dicha red social) así como cambiar la forma de utilizarlas», explica. De lo contrario, las redes sociales se convierten en una zona de confort en la que se cubren algunas necesidades, pero que te priva de muchas otras como es la de conectar con personas a través de la risa, de mirar a los ojos o de escuchar, a viva voz, cualquier historia vivida. Esto ayuda a que haya menor cabida para los malos entendidos, dado que en muchas ocasiones los mensajes de texto no se interpretan en el tono con el que han sido enviados.

El perfil estándar de un adicto a Internet

No, no existe un prototipo de persona que pueda diferenciarse a simple vista porque todos somos aptos a caer rendidos ante las redes sociales. Eduardo Llamazares sí que diferencia ciertos perfiles que podrían ser más susceptibles: «Deberíamos hablar más bien de las situaciones por las que se pasa a lo largo de la vida. Por ejemplo, si la autoestima se ha visto disminuida, si se quiere cambiar de amistades o se siente que la capacidad de relacionarse con otras personas está limitada, es muy probable que se cree un vicio hacia las redes sociales porque facilitan mucho la comunicación, aunque se tergiversen los mensajes», sentencia el «coach».

Fuente: ABC – https://www.abc.es/bienestar/psicologia-sexo/psicologia/abci-como-saber-si-adicto-internet-y-redes-sociales-202001270200_noticia.html

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