2020/01 – Leer con nuestros hijos en soporte digital: una experiencia ni mejor, ni peor… ¡diferente!

Por Elisa Yuste, experta en el impacto de la tecnología en la práctica de la lectura.

La práctica de la lectura compartida en el hogar promueve el desarrollo de los niños; y contribuye a sentar las bases para su alfabetización y aprendizaje. De hecho, en las primeras edades, la lectura compartida puede suponer hasta ocho meses de ventaja en la adquisición de habilidades lingüísticas, según un estudio de la universidad de Newcastle.

Leer en casa, tanto de forma individual como compartida, y transmitir a los niños interés y gusto por la lectura es un regalo que debemos promover día a día. Los beneficios de esta práctica no sólo serán evidentes en sus primeros años de escuela sino a lo largo de todo su aprendizaje vital y, por tanto, en su futuro profesional.

Diez minutos de lectura compartida al día son más efectivos, por ejemplo, que las clases extraescolares o de refuerzo para apoyar la educación de nuestros hijos, según la investigación Reading for pleasure. Y estos beneficios son independientes del soporte en el que se efectúe esta práctica.

Además la familia tiene un ingrediente especial, cuasi mágico, para hacer que leer sea un placer y cultivar la semilla de la lectura: los afectos propios de la relación los hijos con los padres, incluso con otros miembros de la familia como las abuelas y abuelos, los hermanos y hermanas mayores, etc.

5 aspectos a tener en cuenta en las experiencias de lectura compartida en soporte digital

Cuando se trata de lectura compartida en soporte digital, se han de tener en cuenta sus particularidades, que revisamos a continuación:

  1. Los dispositivos digitales responden a un uso muy intuitivo en sus aspectos básicos, pero para sacarles un buen partido hay que conocer sus singularidades. Por ejemplo, la necesidad de la carga de la batería, de actualización del software y, en ocasiones, de conexión a internet, entre otras cuestiones.
  2. También hay que familiarizase con las funcionalidades para la personalización de la experiencia de lectura (cambio de tipografía, adaptación del tamaño de letra, ajuste de la luminosidad de la pantalla, luz integrada, opción de lectura nocturna, disponibilidad de diccionario, traductor y buscador interno para rastrear información de forma rápida y efectiva); y con las especificidades de cada contenido digital.
  3. Además, para una práctica saludable, es recomendable disponer de una iluminación uniforme, atender a una buena higiene postural, adecuar la tipografía para ver correctamente a 30/45 cm de distancia y evitar distracciones (por ejemplo, utilizando los modos “No molestar” o “Avión”). También es conveniente parpadear para evitar la sequedad de los ojos y realizar pausas de relajación ocular cada hora.
  4. En lo que respecta a la interacción en la práctica de la lectura compartida en soporte digital, se ha de tener presente que el sonido, la música, la narración en voz alta o los elementos interactivos de los contenidos digitales pueden motivar una actitud más pasiva del adulto acompañante (madres, padres, docentes, bibliotecarios…). Y esto se ha de evitar, buscando oportunidades para interactuar, un mecanismo importante para promover el desarrollo del lenguaje en los niños.
  5. Por último, cuando los niños y niñas se convierten en lectores digitales autónomos es aconsejable que la lectura siga siendo un acto compartido. Lo ideal es que los padres y madres estemos al tanto de lo que leen y que conversemos sobre sus experiencias de lectura en pantalla, y sobre todo, que valoremos sus esfuerzos lectores, especialmente según se van haciendo mayores y van sumando actividades a su día a día.

Elige tu propia aventura

Numerosas propuestas editoriales de lectura digital obligan a sus lectores a tomar decisiones para trazar su itinerario de lectura. Han de elegir pinchar sobre un enlace o continuar con la lectura de un texto, optar por escuchar un audio o ver un vídeo o no…; incluso participar en la resolución de la historia, en la línea de los libros de hiperficción explorativa (uno de los tipos de narrativa hipertextual, más conocidos como “Elige tu propia aventura”).

Ese modo de lectura tiene un efecto importante en el procesamiento cognitivo del lector digital porque implica pensar y usar la lógica, y les obliga a ser creativos para encontrar soluciones y resolver pruebas, entre otros retos. Todo ello contribuye a su desarrollo intelectual y al de su capacidad de predicción y resolución de situaciones futuras, aspecto clave de su evolución.

El hecho de que en algunas de estas propuestas el lector se convierta en el protagonista puede ayudar al desarrollo de valores como la integración social o la sensibilización por problemas comunes. Además, muchas veces los lectores comparten en sus redes sociales sus opiniones y los méritos obtenidos, con lo que se favorece su socialización.

Lectores en el siglo XXI

El consumo creciente de contenidos digitales desde edades cada vez más tempranas es un hecho. Y se ha de asumir y abordar para que redunde en su beneficio, acercándoles lecturas digitales de calidad, compartiendo experiencias de lectura digital (versus «enchufarlos» a un dispositivo). Sólo así se contribuye a formar lectores del siglo XXI.

Es fundamental promover encuentros positivos con la lectura digital desde las primeras edades (a partir de los 18 meses). Poner a disposición del lector infantil y juvenil una variada selección de lecturas de calidad, que se complemente con estrategias para favorecer el interés y el gusto por la lectura, así como con herramientas que favorezcan la compresión lectora, para promover la consolidación del hábito lector y la construcción de un itinerario lector enriquecedor y provechoso.

Hay muchos servicios de lectura que ofrecen acceso a un variado catálogo de contenidos digitales para niños y jóvenes. Desde plataformas generalistas de lectura por suscripción (24Symbols, Nubico, etc.), a servicios centrados en un contenido específico como los audiolibros (Audible, Storytel, etc.) o los podcasts (iVoox). También hay otros tipo de servicios que han aumentado sus catálogos con lecturas para fidelizar a su audiencia como Spotify. Sin embargo, no sólo vale con leer, la lectura es una competencia compleja y para su adquisición, además de fomentar la lectura por placer, hay que trabajar la comprensión lectora.

Esta es la base de ODILO School, el ‘Netflix’ de la educación, que ofrece a las instituciones educativas y a las familias de sus alumnos, una solución para desarrollar el hábito lector y mejorar la competencia en lectoescritura. Todo ello a través de una vasta oferta de contenidos digitales variados en tipología y temáticas, en la que se enriquece la experiencia de lectura con comentarios y preguntas que conectan elementos de la historia con elementos de la vida cotidiana y experiencias de los niños. De esta forma se favorece la comprensión lectora y se refuerza el desarrollo de la alfabetización.

Por último, subrayar que no hay que olvidarse que ante un ebook, un audiolibro, un vídeo, un podcast… siempre hay una persona que busca disfrutar de una historia, deleitarse con las palabras y las imágenes; persigue cierta información que necesita para elaborar un trabajo académico, resolver un problema práctico, conocer, comprender, entender algo o entenderse a sí mismo. Esta persona es el lector, la base sobre la que ha de construirse cualquier proyecto de fomento y trabajo de la lectorescritura digital.

Fuente: https://empantallados.com/noticia/leer-con-nuestros-hijos-en-soporte-digital-una-experiencia-ni-mejor-ni-peor-diferente/?

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