La tecnología es buena pero hay que saber controlarla

 

La tecnología es buena pero hay que saber controlarla

Vega González analiza el peligro de las adicciones a las nuevas tecnologías

V. Allué – 2013, Febrero, 22.

 «Las nuevas tecnologías son buenas pero hay que saberlas controlar». Con esta consideración arrancó la psicóloga clínica Vega González su intervención en el ciclo «Adicciones: ¿te atreves a despertar «, que organiza el Colegio Oficial de Enfermería de Huesca y que ayer trató sobre las adicciones tecnológicas.

Concretamente, la experta se centró en las que están relacionadas con internet y que afectan tanto a adolescentes como a adultos. En el caso de los usuarios más jóvenes, las adicciones tecnológicas más habituales son los juegos on line -entre los chicos- y las redes sociales -entre las chicas-, por su parte, los adultos pueden padecer conductas adictivas al cibersexo o la ciberludopatía, entre otras.

Según la experta, «todas estas adicciones se generan en la adolescencia, pero la demanda de tratamiento no llega hasta unos años después». En este sentido, explica que el rango medio de edad es «de 25 a 40 años, dependiendo del tipo de adicción».

Vega González trabaja para la entidad de Atención Investigación en Socioadicciones (AIS), «una asociación sin ánimo de lucro pionera en España» en tratar este tipo de problemáticas. La psicóloga cuenta que los primeros casos que registró su entidad fueron en 2001, en 2003 hubo «otros casos más», pero desde entonces la tendencia «ha ido en aumento y así continúa».

En su opinión, «no es que haya cada vez más casos, sino que cada vez hay más conciencia del problema».

Aun así, todavía queda mucho trabajo por hacer ya que se trata de un hábito, el del consumo de las nuevas tecnologías, «socialmente muy aceptado». Algo contra lo que no está en contra González, porque considera que «las nuevas tecnologías son buenas», lo que ocurre es que «hay que saberlas controlar».

Por norma general, los padres son los que llevan a los hijos a la consulta para tratar esta situación. Esto ocurre cuando detectan un comportamiento inusual en sus hijos o cuando en el colegio les advierte de que puede existir algún problema.

En la terapia, la familia juega un papel «fundamental», dice la experta, quien explica que utilizan a la madre o al padre como «coterapeutas», para que sean sus ojos dentro del hogar. Primero se somete al chaval a un periodo de abstinencia, se restringe el tiempo de juego en el ordenador y se realizan reuniones periódicas con los usuarios y los familiares para ver cómo evoluciona el problema.

A aquellos padres que estén preocupados porque el problema pueda afectar a sus hijos, la psicóloga les recomienda que estén vigilantes, «deben estar allí pero sin hacer ruido». Es aconsejable que el ordenador esté en un espacio común y no en la habitación del niño, además debe haber «mucha comunicación».

«Los padres deben interesarse por los juegos de sus hijos», dice la experta, quien considera que estas mismas pautas de educación son las que deben regir cualquier relación entre padres e hijos.

Generalmente, la adicción tecnológica en un adolescente puede detectarse con algunas «señales de alarma» como es que baje el rendimiento escolar, un cambio en los patrones de sueño o de comida, o el abandono de algunas actividades de ocio como puede ser el fútbol o el baloncesto, comenta la profesional.

CIBERADICCIONES EN ADULTOS

La ciberludopatía o el cibersexo son dos de las adicciones más comunes entre la población adulta. Afectan especialmente a los hombres, ya que, aunque «también hay casos de mujeres», son «una minoría», indica González.

En el caso del cibersexo, suele ser la pareja la que obliga al cónyuge a asistir a terapia, y en la de la ciberludopatía la familia porque puede venir asociada con problemas económicos, comenta la experta.

 

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