El cerebro adicto

 

 

NI DEBILIDAD MORAL NI FALTA DE VOLUNTAD

Resumen del artículo publicado por Buena Vibra en:

https://buenavibra.es/movida-sana/salud/el-cerebro-adicto-ni-debilidad-moral-ni-falta-de-voluntad/

Fernando Manes ­- 2016, Sep, 9.

La adicción fue considerada durante muchos años como una debilidad moral o falta de fuerza de voluntad. Por el contrario, actualmente es reconocida como una nefermedad crónica con cambios cerebrales específicos. Así como la enfermedad cardíaca afecta al corazón, la adicción afecta al cerebro, lo secuestra. La adicción se trata de una enfermedad que no tiene cura, se la debe tratar como otras enfermedades crónicas y mantener el tratamiento (estrategias de autoayuda, psicoerapia y rehabilitación e incluso medicamentos si es muy necesario) para que no se produzcan las recaídas.

¿Cuál es la relación entre cerebro y adicción?

En nuestro cerebro podemos encontrar los circuitos de recompensa o mecanismos que  comunican diferentes regiones cerebrales a través de neurotransmisores como la dopamina, involucrada en la motivación y el placer, entre otras funciones y que desepeña un papel importante en el aprendizje y la memoria. En 1950, dos psicólogos canadienses, James Olds y Peter Milner, realizaron experimentos con ratas a través de la implantación de electrodos en el cerebro basal de éstas y como conclusión, afirmaron que las drogas adictivas pueden liberar  de dos a diez veces más la cantidad de dopamina.

El campo de la adicción se amplia más allá de las drogas y el alcohol, ya que múltiples investigaciones han demostrado que también existe adicción al juego, las compras, el sexo, la comida etc, y por tanto todas afectan de igual manera al cerebro y a la liberación de dopamina.

A lo largo de los años, se han ido plantenado nuevas cuestiones acerca de la relación adicción-cerebro y actualmente se valora la importancia y la correlación que existe entre la vulnerabilidad genética y el comporamiento de una persona.

 

«La voluntad es la capacidad de reunir las dopaminas adecuadas»

 

https://espacioinquietamente.wordpress.com/2016/12/04/la-voluntad-es-la-capacidad-de-reunir-las-dopaminas-adecuadas/

Maria Fermatin – 2016, Dic, 4.

El pasado 24 de Noviembre tuvimos la suerte de contar con el psiquiatra especialista en adicciones, Jaime del Corral.

Jaime nos contó los entresijos del mundo de la droga y las adicciones: primero repasamos los efectos de las drogas más reconocidas en la actualidad, como el alcohol, la cocaína, la heroína, éxtasis, LSD… Hicimos un repaso desde  sus efectos primerizos como son los sentimientos de euforia y felicidad,  hasta los secundarios que nos llevan a la adicción.

Nos ayudó a entender cómo se puede llegar a provocar una adicción desde el punto de vista cerebral. Las drogas siguen un mecanismo de aprendizaje similar al que hemos utilizado toda la vida para actuar como lo hacemos ahora. Nuestras madres de pequeñas nos premiaban con una sonrisa y palabras amables cuando usábamos la cuchara para comer en vez de usar las manos, nuestros profesores nos alababan cuando acertábamos la pregunta correcta, en nuestro trabajo se nos premia con liderazgo cuando hacemos las cosas bien… En definitiva, el mecanismo de aprendizaje obtiene recompensas continuamente cuando cree que hace algo “bien” y entonces, genera dopamina.  Y eso es lo que pasa con las drogas, no hacen más que activar  el circuito de la dopamina. Algo tan simple y a la vez tan complicado…

Jaime usaba palabras muy cercanas y llenas de verdad: “No penséis que los adictos son “tontos”, no penséis que no se dan cuenta de dónde se están metiendo” decía. Lo que ocurre realmente es que la recompensa vale más que el castigo. El cerebro de un adicto ha aprendido que consumir es lo verdaderamente correcto, de hecho nos contaba como muchos de sus pacientes tienen sentimientos de culpabilidad cuando están rehabilitándose, su cerebro realmente les está diciendo “ahora lo estás haciendo mal”.  Corral lo resumía con una frase: “en la vida decidimos en función de un balance de dopaminas”. Mientras un adicto está consumiendo no es consciente de todo lo que está dejando atrás, su vida ha acabado focalizándose en su adicción.

 

Jaime utilizó la “historia de Pepito”  un ejemplo tan simple y práctico que parecía que se dirigía a chicos de la ESO en una charla “aburrida” sobre drogas, pero que en realidad nos abrió los ojos sobre cómo se produce una adicción:

Pepito tiene una vida normal, le gusta salir con sus amigos de vez en cuando, jugar al tenis los domingos, ir al campo en su tiempo libre y lee a menudo. De vez en cuando se toma una copa por ahí, últimamente ha comenzado a beber más. De repente un día llega del trabajo cansado, ha tenido un mal día y se sirve una copa en casa. Al día siguiente ha tenido un buen día y hay que celebrarlo, entonces se toma otra copa… el domingo, como se ha pasado de beber la noche anterior, no tiene ganas de jugar al tenis, pero no pasa nada, el tenis no era para tanto. De repente un amigo le dice, “oye Pepito, ¿tú antes solías leer no?” y él dice: “puff, ahora  me da pereza, tampoco me gustaba mucho…”. Pepito deja de ir al campo, prefiere quedarse en casa, deja de quedar con sus amigos, prefiere estar solo… Su vida tampoco era para tanto, y ahora no está tan mal… Hasta que a Pepito solo le queda el alcohol. Su cerebro no ha hecho otra cosa que “enseñarle” que hacía lo correcto. Le ha enviado dosis altas de dopamina que le han llevado a la adicción y a perder todo aquello que le gustaba. De hecho, Jaime nos cuenta que la respuesta de la mayoría de los adictos a la pregunta “¿qué te gusta hacer?” es “Nada”.

De ahí, que la mejor forma de salir de una dicción es reconducir la vida del adicto a aquello que le gustaba hacer cuando no lo era, ya sean aficiones,  trabajo, pasar el tiempo en familia…. Recuperar aquello que también le producía dopamina y ya no lo hace. Como decía Jaime “La voluntad es la capacidad de reunir las dopaminas  adecuadas”

 

Desde el punto de vista cultural, Jaime nos contaba casos de personajes famosos del mundo de la cultura: Van Gogh era dicto a la Absenta, una absenta muy diferente a la actual, y que generaba una distorsión del color. Hacía que lo viese todo con un tono amarillento y por eso la mayoría de sus cuadros que podemos ver hoy en los museos, tienen esos tonos. Churchil era adicto al alcohol y anfetaminas, o Freud y su famosa adicción a la Cocaína. Thomas Edison era adicto a un vino con Cocaína; Sissi la emperatriz, un personaje que en la literatura siempre se mostró como una mujer con temperamento y carácter… y no hay más que visitar el museo de Sissi en Viena y ver el kit completo de cocaína que le recetaba su médico para sus problemas menstruales y sus cambios de humor. De hecho, en  la mayoría de las biografías de personajes célebres nos podemos encontrar, según Jaime, multitud de relaciones entre personalidades e historias épicas  y el consumo de drogas.

Dentro de este mundo cultural, nos recomendó el  libro de “Los paraísos artificiales” de Bodelaire, donde el poeta relata el tema de drogas como hachís y el opio, y la relación poética.  Y es que, Jaime nos contaba como hay

profesiones en las que la adicción tiene una menor repercusión social, y el mundo de la cultura es uno de ellos.  ¿Cómo puede ser que Mick Jagger, con 73 años y su famoso historial siga estando al pie del cañón? … Y es que, asombrosamente, según Corral, la música tiene un poder enormemente potente para controlar las adicciones.

También hablamos de la parte cultural y social que existe en torno a la droga. La cultura se ha posicionado en contra o a favor de las drogas según la época: En la edad media se quemaba a la gente por fumar pensando que estaban endemoniados, en los años 60 era lo más cool y ahora vuelve a ser malo otra vez…  Hace años Bayer recomendaba la aspirina con  heroína para curar el catarro o jarabe de cocaína para los dientes; en Pan Am podías pedir en su carta cigarrillos, sándwiches e  inhaladores de anfetaminas porque estaban de moda. Lo que nos hizo reflexionar sobre el poder de la sociedad y la cultura en la aceptación o no de las drogas de nuestra sociedad…

Jaime logró aportarnos una perspectiva diferente, nos abrió los ojos ante situaciones que pueden llegar a pasar desapercibidas en nuestro entorno. Nos dió claves para entender lo que pasa en el cerebro de un adicto y en definitiva, nos logró llenar de conocimiento y de argumentos para poder alimentar nuestros debates y charlas entre amigos. Y  lo más importante, un  conocimiento que nos puede ayudar a hacer frente a la adicción y llegar a ponernos en la piel de un adicto o como él nos dijo “por si la vida nos da un vuelco y nos puede llegar pasar a nosotros mismos”.

 

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